jueves, 13 de febrero de 2020

DESAZONES

DESAZONES
Quisiéramos tener un paraguas mágico para resguardar a nuestros hijos de las inclemencias del mundo.
Pero cuando salen a la vida deben luchar por ella con las armas que les hemos procurado: educación y decencia.
Muchas veces eso no basta ni podemos suplir con nuestra experiencia la suya. 
Mirando a tu hijo tras el parto parece imposible que ese rollito de carne se haya llevado dentro, con los años aprendemos que jamás salen de ahí.
El dolor o la alegría de los hijos son los propios.
Solo respiramos cuando ellos recobran el aliento.
Y hoy yo respiro. 
D. W.

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