jueves, 29 de febrero de 2024

GALLETAS DE LA ALEGRÍA

 GALLETAS DE LA ALEGRÍA 

 

AVISO NECESARIO: estos dulces no llevan ni una brizna de la hierba que da risita ni nada parecido.

 

RECETA DE SANTA HILDEGARDA DE BINGEN PARA COMBATIR LA MELANCOLÍA 

 

Que se pulverice nuez moscada y el mismo peso de canela y algo menos de clavo y prepare tortitas con ese polvo, flor de harina de espelta y un poco de agua y cómalas a menudo y le ahogarán toda la amargura del corazón y del espíritu, abrirán sus embotados sentidos, alegrarán el alma y le disminuirán todos sus humores nocivos.

 

Hidelgarda fue una monja nacida en 1098 que llegó a ser abadesa de su convento, además de poeta, compositora de música, experta en botánica, farmacología, medicina (intuyó la circulación de la sangre siglos antes que Servet) y, sobre todo, una gran observadora de la naturaleza. Todos estos dones casi la hacen ser acusada de bruja. Gracias a su inteligencia logró convencer a la iglesia de que sus estudios iban para la mayor gloria de Dios. 

Durante las largas horas que pasaba en su botica preparando remedios dio en comprobar que la harina de espelta es muy nutritiva y daba alegría (hoy sabemos que contiene triptofano) y que la nuez moscada tiene gran calor, abre el corazón, purifica los sentidos y fomenta un buen temperamento. Bajo estas premisas se las ingenió para inventar una manera agradable y fácil de consumir estos dos productos milagrosos y así creo estas galletas. Yo las hago de vez en cuando y certifico que están deliciosas y ya se sabe que halagar al pico es regalarse el espíritu.

La receta original lleva huevo. Yo la he adaptado a mi dieta vegetariana estricta.

 

Ingredientes 

—2 tazas y media de harina de espelta

—1 cucharadita de canela molida

—1/2 cucharadita rasa de nuez moscada

—3 clavos de olor en polvo

—12 cucharaditas de margarina vegetal

—Una pizca de sal

—3/4 de taza de azúcar moreno

—1/3 de sirope de ágave

—Media manzana rallada sin piel (sustituye al huevo)

—Un par de cucharadas de agua (si fuese necesario)

 

Preparación 

—Juntad los ingredientes secos mezclándolos bien

—Derretir la margarina y unirla con el sirope, el azúcar y la manzana rallada. Batir suavemente hasta tener consistencia de pomada y añadir a los ingredientes secos

—Amasar hasta que todo esté bien integrado y dejar reposar en el frigorífico un par de horas.

— Enharinar la superficie y estirad la masa con rodillo.  

—Con los bordes de un vaso o un molde id formando las galletas (yo aprovecho los recortes juntándolos otra vez hasta terminar con la masa) Que no sea muy gordas ni excesivamente finas.

— Cubrid la bandeja de horno con papel vegetal y disponed sobre este las galletas, previamente deberá estar calentado a 190º

—Hornear entre 10/15 minutos teniendo cuidado de que no se quemen 

—Dejad enfriar antes de comerlas, aunque resulte difícil porque tienen un aroma exquisito y tentador. La casa olerá a gloria porque, aun siendo la receta de una santa, su sabor es altamente pecaminoso.

 

Pequemos, pequemos, hermanas,

que ya purgaremos mañana.

D. W




miércoles, 24 de enero de 2024

ESTALLIDO

 ESTALLIDO


Me ha nacido en la ventana 

(sin yo casi darme cuenta)

la primera flor del año

estallando con su fuerza

en el rostro al triste enero y,

sin dolerse en más prendas,

arremolina su fuego

entre las hojas enhiestas,

burlándose del calendario 

con su corola entreabierta.

D. W



jueves, 4 de enero de 2024

REGALO DE REYES

  REGALO DE REYES 

 

Suelo comprar libros de segunda mano porque es la única forma de conseguir maravillas descatalogadas, porque es bueno para el medio ambiente, porque me encanta el revolver entre montones de libros, sean tirados sobre una manta u ordenados en estanterías carcomidas, para salvarlos de volverse pulpa y reencarnarse en pretenciosos bestseller o en no menos altivos autoeditados. La última razón es mi anémica economía personal, mala pareja del hambre por los libros, pero que me ha hecho ser selectiva en cuanto a su elección (lo que no quita que adquiera novedades interesantes de mis autores vivos preferidos y algunos libros por compromiso social o solidario). Ya dijo nuestro Lorca: “dadme medio pan y un libro”.

A veces estos volúmenes parias me traen sorpresas. Muchos vienen con dedicatorias cariñosas del autor al comprador primigenio. Y me pregunto el porqué se habrá desecho este del libro que con tanta ilusión compró. Otra vez encontré la foto de una muchacha vestida de fiesta. Lleva un vestido largo, collar de perlas y un peinado que proclama la moda de los años cuarenta del siglo pasado. También he hallado notas manuscritas, comentarios sobre algún párrafo, estampas de santos, cromos, recordatorios de comunión, decimos de lotería y quinielas no premiados… pero el más mundano de los hallazgos fue hace un par de años en el rastro. En uno de los libros comprados en un lote encontré un billete de cinco euros en curso legal. Como fue un tiempo después de comprarlo no recordaba al ropavejero, así que me fue imposible devolverlo. Me parecía indecente quedármelo. Lo doné a quien lo necesitaba más.

Cada año pido menos cosas por navidad. Este en concreto nada. Prefiero que los míos guarden su sueldo para sobrevivir, que no es poco. Aún así soy afortunada y me han regalado un precioso pañuelo-chal estampado… ¡con gatos! Mi gente me conoce.

Ayer recibí un libro por correo. Como cada vez salgo menos, la venta por plataformas de libreros de viejo me es muy grata. Tecleo el nombre, sale la librería que lo tiene y lo recibo en casa en menos de una semana. Este pedido se adelantó llegando la víspera de reyes. Al hojearlo cayó de sus entrañas un almanaque de bolsillo. Lo recogí pensando sería antiguo cuando para mi sorpresa descubrí que es de hogaño. Una flamante cartulina con un dibujo de la veterana librería en su anverso y los doce recuadros de 2024 en el reverso. Una preciosidad. El día antes comentaba con mi marido que ya ningún negocio los imprimía, habiéndose interrumpido mi colección de cuatro décadas en 2013 por falta de material. Me dio una alegría inmensa. Supongo la sonrisa en el rostro de quienes lean mi perorata, pero yo me emociono con las cosas más absurdas y lo pequeño es mi perdición. 

Tendré a mano en mi escritorio el almanaque hasta que el año expire. En unos meses cumpliré una cifra redonda de las que terminan en cero como si eso indicara que se comienza la vida de nuevo. Son chaladuras. Pero son mis chaladuras. 

Esta librería, con sus precios populares y ese gesto cortés y extinto de regalar el tiempo impreso en cartulina (con un plus pues es bisiesto), para poder tocar el futuro, ignora lo feliz que me ha hecho. Es un regalo de Reyes inesperado que me ha hecho volver a creer que las casualidades son en realidad pura magia.

D. W




 

jueves, 26 de octubre de 2023

TEMPO

 TEMPO

 

Mi cocina llega al orgasmo siempre que al sol le dejan entrar en ella las celosas nubes. Durante unos segundos ambos arden, derramándose sus luces sobre los alimentos y las ollas, que crispan las asas en el paroxismo. Luego, el amante se retira y la habitación recobra su compostura. Es entonces cuando yo entro y como quien no ha visto nada, dispongo los utensilios, dóciles tras el desahogo, a mi antojo.

 

Los ingredientes líquidos se mezclan mansos. Los sólidos, volátiles por naturaleza, escapan de la fuente trepando por el aire. En suspensión se quedan, temblando entre los hilachos del tiempo.

La unión de las dos masas es delicada. Debe hacerse con esmero. Diluir los grumos. Buscar la planicie perfecta de un vientre joven. Hundo las manos para comprobar si la textura se dispone en cuanto a mi deseo.

Cumplida la coyunda lo vierto en el molde expectante. El horno lo recibe como útero y allí se produce el misterio ideado por ancestros perdidos en los siglos. La amalgama sube y se dora lentamente. El trigo, la remolacha, el girasol, la rama de canela y la semilla del manzano llegan al cenit de su existencia. La unión de sus cuerpos y el calor producen el mestizaje delicioso. 

 

Sobre el plato más bello y entre blondas se mece el bizcocho recién nacido. Cortar y comer su olorosa carne es comunión laica. La que tienen los dioses que no odian a sus hijos.

 

La última luz de octubre entra por la ventana y lame golosa el pastel. El austero noviembre llegará pronto con su capa de largos lutos y aún más largas nostalgias. Guardaré para él un trozo y dejaré las migajas para entretener a los torvos pajarracos que lo acompañan.

D. W

 

 


viernes, 20 de octubre de 2023

PRURITO

 PRURITO

 

Dicen las noticias 

que París ha sido invadida por las chinches.

Atacan tanto al trasero orondo

del proletariado 

como a las magras posaderas de las maniquíes.

¡Oh chinche parisina

te doy las gracias!

Has logrado

bajar el precio de los hoteles y,

siendo menos sangrienta,

democratizar la sociedad 

mejor que la guillotina.

D. W

 


lunes, 18 de septiembre de 2023

PONGAMOS QUE HABLO…

 PONGAMOS QUE HABLO…

 

Este verano he viajado en golondrina por un Mediterráneo que va de Algeciras a Estambul, según deja dicho un buen hijo de esa tierra. Me he empapado de la poesía hecha luz y bosque de piedra, el sueño ya casi real de un humilde arquitecto cuya fe fue más allá de la religiosidad imperante. Él quizá nunca supo de su grandeza, pero acertó prediciendo un mundo donde la ciencia facilitaría la obtención de los milagros. He caminado por una Rambla que se inunda de rosas y libros cada mes de abril y por un paseo, llamado de Gracia, lleno de casas mágicas coronadas por dragones y con gigantes guerreros viviendo en la terraza, que empieza en una plaza propiedad de palomas sin vergüenza ni miedo a los humanos. He conocido un barrio multiétnico y un bar bicentenario, de su antigüedad dan fe los flecos de pintura granate que cuelgan del techo, del que cuentan que tuvo entre sus parroquianos a los mismísimos Christian Andersen, Van Gogh, Baudelaire y Picasso e incluso dicen haber visto a Hemingway besando impunemente al hada verde de nombre Absenta. Tampoco me faltó ocasión para conocer a las musas de un Palau iluminado por una bóveda inaudita, pródiga al repartir, tintándola con todos los matices del espectro, la luz del sol. Posee esta ciudad una iglesia a la que nombran Catedral del Mar y una Catedral dedicada a Santa Eulalia, custodiada por trece orondas ocas, amén de un parque cuyo inquilino principal es un lagarto con escamas de trecandís. No he carecido de fondas en las que comer según mi filosofía. Un restaurante clandestino llamado “Age of Acuario” al que había que acceder tocando un timbre para subir a un primer piso, encontrándose el futuro comensal con una deslumbradora galería modernista, manteles y servilletas blancas de tela y una camarera encantadora presta en servir el suculento menú del día. Maravilloso el veterano restaurante “Teresa Carlés” con una carta deliciosa y un más delicioso aún activismo por el Medio Ambiente, los animales y el Planeta. Disfruté hurgando en los puestos del mercado de Los encantes, lugar en el que se puede encontrar desde una ganga art decó hasta un escurridor de plástico. Vi a muchos sin techo preparase la cama en los escalones de algún portal, incluso en medio de cualquier acera. Una mujer miraba sin ver a la estatua de un almirante a la vez que abrazaba un cartón de vino blanco. Por cierto ¿no le enseñó nadie a este insigne marino que señalar está muy feo? Topé con las casetas blancas de la Feria del Libro de Ocasión y me hice, por quince euros, con dos libritos de “poesía de bolsillo” de Ganivet y Keats; ambos editados en 1940 ¿por cuántas manos y ojos habrán pasado en ochenta y tres años? Oí hablar en una lengua que me resultó curiosa y busqué en el Google el significado de algunos vocablos. Me hizo reír que pollo se diga pollastre y me alegró saber que moreres significa moreras, tal como imaginé; nadie me ha negado la palabra al escuchar de mi boca un castellano andalú. Confieso que anduve todo el tiempo aferrada a mi diminuto bolso cargado con menos de lo imprescindible por miedo al robo por tirón, pero ni lo sufrí ni vi robo alguno. Monté en varios taxis con conductores diversos: un árabe, dos foráneos, un sudamericano y el inevitable facha; mi favorita fue una mujer negra porque me sentí como llevada por la choferesa de Cela. Y lo que es la vida… me hice una foto junto a la escultura de un mórbido gato negro con cara de niño mientras en ese mismo instante su autor abandonaba este mundo.

Pongamos que hablo de Barcelona.

D. W




 

viernes, 11 de agosto de 2023

ESPINACAS AL RECUERDO

 ESPINACAS AL RECUERDO

 

Cada vez que preparo espinacas refritas con ajos, pasas y piñones me acuerdo de mi amiga Ángeles. Ella decía que yo las guiso de la misma manera que lo cocinaba su madre.

La única vez que Ángeles y yo estuvimos juntas quiso el destino que fuese en su funeral. Era un día lluvioso en medio de un año seco, a principios de este maldito 2023, ubérrimo en pérdidas para mí. Echo de menos nuestras conversaciones digitales. Era también vegana y una maestra gastrónoma por lo que aprendí de ella multitud de recetas. Además, le apasionaba la cocina (yo entro en ella solo por pura necesidad).Nos reíamos mucho porque, con esto de experimentar para hacer platos sin ingredientes animales, debíamos tener cuidado de no engordar de tanto probarlos. Yo le decía: Angelita, lo que debemos tener como las avispas es la cintura, no el culo. Y ella, con esa voz grande y envolvente que traspasaba la pantalla del móvil, contestaba: Nena ¡solo se vive una vez y hay que disfrutar! No imaginábamos el poquito tiempo que nos quedaba de disfrutarnos.

Nos vemos pronto, Angelilla, que esta puñetera vida pasa en un soplo.

D. W





GALLETAS DE LA ALEGRÍA

  GALLETAS DE LA ALEGRÍA    AVISO NECESARIO: estos dulces no llevan ni una brizna de la hierba que da risita ni nada parecido.   RECETA DE S...