sábado, 14 de noviembre de 2020

AUSENCIA ABIERTA

 AUSENCIA ABIERTA 

La rosa malhadada sigue siendo bella para el jardinero mas con dolor la corta, es preciso para que el rosal siga creciendo.

La deposita, junto a las demás flores yertas, en un lecho compactado y allí amalgaman el néctar que nutre a quienes las añoran. 

En la naturaleza todo es circular, nada se pierde. El amante encuentra a su amada en los idénticos pétalos de sus vástagos, en la tenue estela de su perfume inolvidable.

La condición mortal nos ciega, negamos todo lo impalpable pero sigue aquí encarnada en lluvia o viento.

Dejarla ir para tenerla cerca es la dura lección impuesta, la más difícil, la única necesaria.

Aunque el jardinero cada víspera ruja como animal herido, buscándola.

 D. W

*Para J. F. y su eternamente ELLA.



miércoles, 11 de noviembre de 2020

CASERONES Y ECTOPLASMAS

 

 CASERONES Y ECTOPLASMAS

Postergaba el momento de llevar la cena a mi padre todo lo que podía. El lugar donde trabajaba de guarda, aunque siniestro, no me daba miedo pero me aterraban los tironeros que infestaban el barrio.

Mientras hacía la primera ronda le preparaba la mesa, sentándome a esperarlo en el destartalado sofá que se había procurado, frente a una escalera de piedra sin barandilla.

Una noche vi bajar por ella un hombre corpulento y algo giboso, calvo en la coronilla pero con la cabellera, que percibí blanca, larga por detrás. Parecía llevar una camisa blanca abierta, como flotando. Todo él era alabastro.

En un segundo desapareció entre las sombras. 

Volvió mi padre y tomó su cena, de fondo oíamos la radio que nunca apagaba. De repente solté: 

—He visto un fantasma.

—¿El médico?, baja toas las noches -me dijo tranquilamente.

—¿Por qué le dices médico?.

—Porque lleva bata.

Aquel lugar fue Casa de Socorro.

No era mi primera experiencia con espectros, ya había convivido con uno encontrado un día que acompañé a mi madre al cementerio.

Estuvimos una temporada juntos pero lo emplacé a irse porque leía sobre mi hombro y eso no se lo tolero a nadie.

Años después me alojé en un parador del siglo XVI que había sido convento de clausura. Durante dos noches las monjas no pararon de despertarme para que las acompañara a rezos y maitines, “que soy atea hermanas”, - les decía pero ni puñetero caso, ni en el aseo respetaban mi intimidad.

Para ignorarlas me deslizaba descalza por las baldosas heladas hasta la ventana, enjuta y oscura, y me ensimismaba admirando la silueta de un nido de cigüeñas en dulce espera. Mientras, a mi  espalda, las sores seguían ora que ora a ídem (con h) intempestivas. 

No le temo a los fantasmas pero me dan tirria las ánimas purgantes cabezonas, sobre todo las vengativas que al marchar dejan un reguero pegajoso en el suelo. 

Por fastidiar.

Todos sabemos que los espectros flotan.

D. W 

*Publicado en “El Observador” el 6 de noviembre de 2020. 

 


martes, 10 de noviembre de 2020

11 DEL 11, DÍA INTERNACIONAL DEL SOLTERO

 11 DE NOVIEMBRE, DÍA INTERNACIONAL DEL SOLTERO*

*En masculino en su origen (1993) pero ya unisex)

 

Este día, dedicado al orgullo del celibato por convicción o fuerza mayor, se instituyó en China. Se escogió esta fecha por tener cuatro unos, 11/11, número que define tan gráficamente la soledad (estar más solo que la una). Lo celebraban dándose algún capricho aunque hoy ha derribado, como todo, en un derroche compulsivo de compras. 

Me recuerda a uno de los personajes comunes a los treinta relatos de “Labios rojos, chocolate y una rosa”; en mi cuento, “Acompasados” lo imagino viviendo así: 

 

“...Cuando heredó de sus padres una céntrica finca se instaló en el ático llenándolo de estanterías repletas de viejos volúmenes, un samovar, la enorme cama de latón dorado que fuera de sus abuelos y un chester gastado...”

 

#labiosrojoschocolateyunarosa es un compendio de treinta cuentos alrededor de dos excéntricos personajes. Los autores cedemos las regalías en favor de la ONG “Familie4peace” de ayuda al refugiado. Saldrá a la venta en 18 días publicado por la editorial mexicana Ediciones de Educación y Cultura, bajo la supervisión de la gestora cultural Maru San Martín y con las bendiciones de Rosa Montero.

#MaruSanMartin

#RosaMontero

#escritoresdelmundo

#delauvedoble 

#Acompasados

 


viernes, 6 de noviembre de 2020

ESTO ES HALLOWEEN

 ESTO ES HALLOWEEN

Cada víspera de Todos Los Santos esperaba impaciente las traviesas turbas infantiles que llamaban a su puerta nada más anochecido. Le encantaba ceder al dulce chantaje, ver como se iluminaban las caritas pintarrajeadas de monstruos de pacotilla.

Se creía una Reina Maga de octubre.

A cada timbrazo tomaba la bandeja de golosinas y bajaba hasta la verja en dos zancadas de sus largas piernas, calmando a la adorable hueste con la promesa de que habría para todos, dejando en cada manita un puñado de arañas de azúcar y gusanos de regaliz.

Ya era tarde y no esperaba que nadie más llegara cuando sintió zarandear la cancela, pocos caramelos quedaban pero bajó para dar aunque fuese uno a cada pedigüeño.

Se paró en seco escamada al encontrarse una figura oscura, como de criatura de ocho años, oculta por una capa con la capucha adelantada sobre el rostro. Se preguntaba porque no había ningún adulto al lado cuando una inverosímil voz de barítono salió del disfraz:

—Truco o trato.

—Trato, trato... -balbuceó nerviosa.

—No pido dulces, solo hablar contigo cara a cara.

Noto un rayo helado recorriéndole el espinazo, tiró los caramelos por encima de la verja, agradeciendo haberle echado la llave y volvió a subir.

Refugiada tras la puerta y con el corazón dolorosamente palpitante cerró los ojos como si así no oyera las piedrecitas golpeando la ventana. Iba a llamar al 091 cuando la voz varonil empezó a recitar los versos de Poe de donde ella había tomado su nickname.

“Pues la luna jamás brilla sin traerme sueños

de la preciosa Annabel Lee

Y las estrellas nunca saldrán, pero veo el brillo de los ojos

de la bella Annabel Lee”.

—¡Vete o llamo a la policía!, - le gritó deslizando diez centímetros la ventana corredera.

—¿Y qué les vas a decir, que hay alguien disfrazado en tu puerta, hoy que es Halloween?. No seas niña y escúchame.

—¿Qué quieres?

—Primero no asustarte

—Pues no lo has conseguido...- y cerró violentamente la hoja.

—¡Espera, soy Jonathan Swift!.

La ventana volvió a abrirse, “¿que has dicho?” susurró sin apenas resuello. Siendo verdad lo que oía estaba hablando con un amigo de face book que era, según su perfil, profesor de ciencias puras, amante de la literatura fantástica y del antiguo Egipto y con quien había mantenido virtualmente multitud de estimulantes debates; no es que lo hubiera imaginado de ninguna forma concreta pero... la persona que tenía delante mediría poco más de un metro; era, como él mismo se había definido, un enano. Elegir como avatar el nombre del autor de “Gulliver” tenía su retranca.

—Vale que la puesta en escena es friki pero no encontré mejor modo de abordarte en la vida real.

—Aléjate hasta la acera de enfrente y bajaré.

Solo cuando vio que lo hacía descendió lentamente los escalones. Al contraluz de la farola su figura se recortaba sobre la pared vecina ocultando cualquier rasgo.

—Hablemos. 

—Como ves soy enano, -empezó diciendo y se río- por si no te habías dado cuenta aunque el término correcto es acondroplásico. Mido un metro dieciocho centímetros, con alzas dentro del calzado algo más. Todo lo que ves en mi muro es cierto, doy clases de matemáticas en un colegio para “personas con distintas capacidades” por lo que allí mi “peculiaridad” no se tiene en cuenta. Llevo meses queriendo pedirte una cita, pero no me atreví, creía haber superado prejuicios pero vi que no...llegaba esta fecha y se me ocurrió esto. - Así hablaba mientras abría los brazos para mostrarse en su pequeñez, aturrullado; se notaba que eran palabras que llevaban prisioneras mucho tiempo. Pasaron tres ángeles antes de que decidiera pedirle que se acercara y descubriera. Él cruzó la calle y retirándose la capucha dejó ver unas facciones no mal dispuestas.

—Eres muy atractivo.

—No tengo apenas rasgos de enanismo en el rostro, es verdad pero no te sientas obligada a ser amable.

—Si me conoces sabrás que soy sincera.

—Y piadosa también, no quiero lástima sino amistad.

La mujer se acercó y quedaron muy cerca, separados por los barrotes de la cancela que dibujaban sombras en el rostro de ella; agachándose para adecuarse a su estatura le preguntó:       ¿Cuantos años tienes?

—Cuarenta y seis.

Ser rubio le hacía parecer más joven pero en el extremo de sus ojos grises se leían las primeras arrugas que inauguran la madurez.

—¿Por qué yo?.

—¿Por qué tú no?, eres una magnífica conversadora y creo que yo te doy bien la réplica.

Cierto era que no solía subir fotos de sí misma, si acaso alguna con grupos de amigos, así que su apariencia no podía ser lo que lo había llevado hasta allí.

—¿Cómo supiste mi dirección?.

—Pusiste una foto de la fachada de la casa cuando la compraste y la rastreé por google map.

—¡Coño, tío, eso es casi de psicópata!, - exclamó dando un respingo.

 —Lo siento, pero comprende mi posición. O te pongo en un comentario, como quien no quiere la cosa, “oye, ¿te he dicho ya  que soy enano?” o quedamos directamente y te llevas la sorpresa. Así será una anécdota que contar y si no te parece oportuno que salgamos fingiremos que nunca pasó; esta noche es propia para recibir calabazas.

Ella sonrió, más relajada.

—Perdona por haberte bombardeado con caramelos. 

—No te preocupes, cosas peores me han tirado.

La mujer sintió un ramalazo de pena pero recordó que debía tener los pies en la tierra, no cumplía una cuarenta años sin volverse recelosa.

—Déjame pensarlo, no salgo con cualquiera y debo asimilar que “tú” eres “él”.

—Si, comprendo. 

—Voy a subir que es muy tarde. Buenas noches Jonathan... espera ¿como te llamas de verdad?.

—Ramón, fíjate que prosaico.

Ella río, “yo, Angustias, te gano”.

—Buenas noches, Angustias.

—Que duermas bien, Ramón.

El hombre se quitó la capa y la echó sobre su bracito, le quedaba tan larga que tuvo que hacer cuatro dobleces para no arrastrarla. 

Entonces la sorprendió observando las maniobras con ojos incómodos.

Ambos supieron que siempre les quedaría Messenger.

D. W

*Ilustración de Guillermo Pérez Villalta, para el libro “Los viajes de Gulliver”.

Publicado en “El Observador” el 30 de octubre de 2020.




 

 

 

 

miércoles, 4 de noviembre de 2020

INJUSTO

 INJUSTO 

Noche de viento feroz y lluvia loca, de esa que no sabe dónde va y golpea por los cuatro costados. Lejanos truenos y fuertes relámpagos confirman que la tormenta es de Murube pero va lejana.

Protegida por mi manta gris, cálida y sintética, y un techo seguro sé que estoy a salvo pero eso no me basta para poder dormir. Siempre me asaltan las ganas de tirarme de la cama, agarrar un paraguas y resguardar a los desamparados que, fuera, no tienen un lugar donde caerse vivos.

En mi duermevela veo jóvenes precarios llevando comida basura a gente que no les importa la que está cayendo. A sintechos cubiertos con cartones empapados, refugiados en trincheras de cajeros y portales solo hasta las siete de la mañana. Hago míos el miedo de los perros encerrados en zulos donde morirán ahogados y la tristeza de los que penan con cadena perpetua. 

Percibo la angustia de los gatos escondidos debajo de los coches, aterrorizados por el ruido del agua sobre la chapa, trepando hasta el motor buscando calor y encontrando la muerte.

Algunas buenas almas les llevan comida, entre las sombras de la noche como criminales, porque hay desgraciados a los que molesta que otros tengan el corazón del que ellos carecen.

Si a estas alturas no me he acostumbrado a este mundo es porque no pertenezco a él.

Injusto.

D. W



martes, 3 de noviembre de 2020

EMBARCADOS

 EMBARCADOS

Anoche estrené camisón. No se vayan a esperar una historia verduscona que no va por ahí. Hace un tiempo que siento destemplanza por las noches y tengo feísimos sueños, así que decido cómprame camisones abrigaditos. Uno es rosa pastel, salpicado de diminutas estrellas y... ¡con un unicornio que ocupa todo el delantero!, de niña, si, pero los de “señora” eran tan de vieja que más los veía para mortaja.

Pues calentita si he dormido pero con pesadillas. Toda la noche llorando con mis dientes en las manos. Se me caían, sin dolor físico, pero sufriendo el ego. Los recogía en un pañuelo y buscaba un dentista con desesperación. Una nochecita toledana.

Y eso que lo último que vi antes de acostarme fue la película de los hermanos Marx “Una noche en la ópera”. A pesar de conocer los gags me seguí partiendo de risa pero se ve que el telediario que me comí antes me sentó mal.

Una frase del genial Groucho me mantuvo cinco minutos retorciéndome por las carcajadas; os pongo en situación: 

Cena inaugural de gala en un crucero de lujo. Entran en el comedor tres señores barbudos y pelirrojos, vestidos de uniforme. Parecen cromos repetidos. El capitán les hace los honores de invitados especiales presentándolos así: “Señoras, señores, he aquí a los hermanos Tal, los mejores aviadores del mundo”, a lo que Groucho, volviéndose a su inalcanzable multimillonaria le dice, ladeando el sempiterno puro: “Serán los mejores aviadores del mundo pero ellos van en barco”.

Pensándolo bien así estamos. Cuando paré de reír me di cuenta que si enferman Trump, I.D.A. o Merkel, tendrán la medicina más avanzada a su disposición pero si cae mi hijo y necesita un respirador habrá de entrar en sorteo. 

“Ellos son los mejores aviadores pero van en barco”.

Mientras... los negacionistas, más “listos” que nadie se despiporran pidiendo “Libertad” para salir de noche a emborracharse, de paso se suman los de siempre quemando contenedores y rompiendo escaparates. Todos esparciendo el virus con dos huevos...duros.

Que nos vamos a tomar por culo, lo tengo clarísimo. Los únicos que quedarán de muestra serán lo peorcito de la especie.

Aviadores de piloto automático manejando el barco .

D. W

 


domingo, 1 de noviembre de 2020

NOVIEMBRE

NOVIEMBRE 

La manta sobre la cama y los platos de cuchara con sonsonete de loza son ya bienes necesarios. Buscan el perro, el gato y cualquier alma en cuerpo mortal el calor de radiador o lumbre, con suerte en un regazo cóncavo y amado. 

En el hemisferio norte recogemos las alas, guardándolas planchadas para encontrarlas prestas en primavera; allá en el sur surgen las primeras flores, los colibríes de mi amiga Juana alegran su jardín y su árbol rebrota con más fuerza.

Cada cosa a su tiempo y el mundo girando.

D. W

*Para Juani Buenosaires.

(Publicado en “El Observador” el 30 de octubre de 2020).


MAMÁ DELA

    MAMÁ DELA Mis brazos habían olvidado el contorno de un recién nacido, pero fue rodear a mi nieto y la memoria recuperó la medida exact...