viernes, 2 de junio de 2023

RECURRENCIA

 RECURRENCIA 

 

Cada cierto tiempo acude a mis párpados el mismo sueño. Puede variar algo, pero el escenario es siempre una playa. La encuentro de forma casual, cuando voy perdida por una ciudad que es la mía sin serlo. Vuelvo una esquina y aparece el mar. 

En la ensoñación de anoche iba vestida de invierno, hasta con abrigo tendido al brazo. Y un bolso color morado oscuro, favorito y por eso ya algo gastado. Acercándome al agua no hundí los pies como otras veces, sino que procuré no caerme al agua debido a que el camino se había convertido en vereda estrecha, sintiendo ceder la arena bajo mis pisadas. 

Al levantar los ojos, la vista de la bahía se ofreció a ellos, pero difuminada por los bordes, al modo de vieja postal tomada con vaselina aplicada alrededor de la lente, truco fotográfico antiguo.

Junio me llega cada año de improviso, aunque mayo lo vocee treinta y unas veces con su voz de papel, y me trae, sin falta, un tozudo resfriado. Es hora de cambiar de ventana al cóleo, pues tampoco a él le gusta tomar el sol.

Mientras contemplaba el paisaje onírico oía, muy a lo lejos, una canción veraniega de la que no podría reproducir la letra. Cantos de sirena, quizás.

Es junio de nuevo, y me siento perdida.

D. W




2 comentarios:

  1. Precioso Dela, como todo lo que escribes. Dices que te sientes perdida en junio, yo creo que esto de perderse va por etapas, como la vida misma, como cuando vas por una montaña rusa a veces estás arriba y otras bajas de golpe, así es como yo me pierdo entre subidas y bajadas, lo importante es que no dure mucho tiempo. Gracias por publicar lo que sientes.

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  2. Pues a mi Junio me encanta, es el principio de verano, que nunca quiero que se termine.

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