sábado, 16 de enero de 2021

LOS MANDAOS

 LOS MANDAOS 

Os voy a hablar de un tiempo en el que las calles del barrio no estaban “enlosás”, como se decía a las peatonales, y el suelo era de guijarros oscuros, amalgamados como quiso Dios que cayeran, con los cantos afilados dispuestos a hincarse en las rodillas de los que fuimos niños en esa época. Entonces todas las piernas infantiles lucían coloreadas de rojo por la mercromina, “agua colorá” para entendernos. Para los escogorciazos con resulta de chichón, una moneda de cinco duros sobre este era mano de santo. Y si el escachifolle era en otra parte del cuerpo que no fuese la cabeza, linimento Sloam, dígase “la untura er tío erbigote”, bautizado así porque lucía en el frasco a su inventor, un señor mostachudo que llegó a publicitarlo como “el matadolores bueno para el hombre y la bestia”.

A lo que iba. Las mujeres salían a “por los mandaos” todos los días porque no había nevera, en mi casa si pero daba igual. Era la única expansión exenta de darle a los maríos norte y parte de la ubicación cada vez que ponían el pie en la calle.

Charlando con las comadres siempre se olvidaba algo, “pos que se alargue la niña”.

Había tiendas a las que me pirraba ir como la verdulería de Paquita, que tenía siete gatos y todos dormitaban sobre el género. A mi no me importaba porque jugaba con ellos y dejaba pasar delante a las demás parroquianas para prolongar mi éxtasis, por esto más de una vez me quedé sin lo encargado. Siempre pensé que donde hay gatos no hay ratones y jamás percibí ese tufillo amoniacal que las vecindonas decían que exhalaba el puesto. 

La Paqui regalaba exuberantes ramos de hierbabuena y perejil, igualito que ahora que los cobran y vienen en plástico. Yo volvía del “puesto berzas” -como le decía mi abuela- llena de pelillos, cargando el oloroso pomito verde.

Años después vi en escaparates de Amsterdam gatos durmiendo sobre descomunales quesos, inmejorables guardianes de tal mercancía, y nadie les hacía ascos.

Bascas me producía un portalucho que odiaba. Allí tiraban las zanahorias, con las hojas terrosas, sobre los donuts, que venían en cajas abiertas; los despachaban pellizcándolos con los dedos después de haber estado hurgando entre las papas. El día que vi una colilla flotando en la orza de las aceitunas aliñás me negué a volver al espesito tugurio.

A la farmacia nunca fui sola que eso era cosa seria, allí no solo se proveía una de medicinas sino que el boticario, conocedor de la salud de todos los vecinos, aconsejaba sabiamente. Era un ser superior que entendía la letra del médico. Me gustaban el olor a potingue y el mostrador de madera pajiza, tallado con medallones que encerraban rostros barbudos y serpientes enroscadas en copas; lejos de atemorizarme seguía sus contornos con los dedos mientras los mayores hablaban de males y remedios. 

La madre del farmacéutico, que estaba impedida, miraba la vida detrás de la ventana escaparate; siempre con una discreta manta sobre las rodillas, una rebeca, gruesa en invierno y ligera en verano, enriquecida con un broche de oro y muy bien peinada, estufado el pelo blanco como si la cercara un nimbo. Tenía a su lado una cajita de listas celestes y blancas, colores futboleros del Málaga, donde vegetaba un pequinés, aún más viejo que ella, amoldado ya a las caricias de los niños.

Lo mejor de hacer mandaos eran las vueltas que si eran pocas podían acabar en la hucha. La mía era muy pesada y tenía llave. Tardó en llenarse pero llegó el día. “Cuando vuelvas del colegio verás en lo que se ha convertido tu ahorro”, me dijo mamá.

Corría que me las pelaba para llegar a mi casa pensando en un vestido para mi Nancy o un libro de cuentos, pero el paquete esperado ya me dio mala espina, era de la mercería de enfrente.

“Algodón 100%., hecho en Manresa” decía la etiqueta.

Era un pijama estampado, con el fondo verde manzana. “Lo he compráo crecedero, pa que te dure” apuntilló mi madre toa contenta.

De ahí pa lante...me gasté las vueltas en pipas de “Casa Blas”.

D. W

*Publicado en “El Observador” el viernes 15 de enero de 2020




 

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