sábado, 20 de noviembre de 2021

LA CASA VERDE

 LA CASA VERDE

Fue pintada de blanco tras la guerra pero la última luz traicionera vuelve glaucas las viejas paredes encaladas.

A última hora las ventanas enmarcan mujeres recién levantadas recogiendo la colada de la víspera o arrullándose con el pájaro cautivo.

Las cortinas enrojecen por lo oído cada noche. Al descorrerlas las ninfas ya acompasan su aleteo al cliente que exige, otorga, calla o golpea. Han aprendido a disimular el miedo para hacerlo su aliado.

Al clarear se ventila y la cama torna a nido. 

El desayuno- cena se hace en compañía, juntitas sabe mejor el recuelo. Da gusto ofrendar pan a las palomas y sentirse ricas un instante.

No lo dicen pero querrían ser aves remolonas para contentarse con unas migajas y un rayo de sol que entibie el tornasolado buche. Mas tienen pichones que vestir, a los humanos no les crecen plumas y los abrigos cuestan caros.

Se abrazan al irse a dormir felicitándose por estar vivas. Y corren las gruesas colgaduras de terciopelo para que absorban la luz secando la humedad del sexo mercenario.

Sueñan con vestidos claros, sin escote. De algodón con cándidos volantes. Pamelas de paja y cestas de picnic.

Mientras el sol ríe cruelmente allá en lo alto. 

Dela Uvedoble 

Premiado con accésit en el IV Concurso de Microrrelatos Caseteros, A. VV, San Miguel, Casetas, Zaragoza. (2020)



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