domingo, 13 de diciembre de 2020

LUZ, CUENTOS E HILVANES

  LUZ, CUENTOS E HILVANES

Cada trece de diciembre se rinde tributo a una adolescente mártir que curiosamente es venerada por católicos, ortodoxos y luteranos. Santa Lucia, “la que porta la luz” simboliza el triunfo de esta sobre las tinieblas.

La tradición afirma que dada en matrimonio y deseando consagrase a Dios se arrancó los bellísimos ojos enviándolos a su prometido, quien juraba estar embrujado por ellos, para quedar libre del compromiso.

Se la nombró Patrona de la vista y de todos los oficios que se basan en ese sentido o tienen que ver con la luz: electricistas, cristaleros, fotógrafos y modistas.

Mi bisabuela, que “cosía para la calle” según expresión antigua, la veneraba. Nunca faltó en su taller mariposas para Lucía. También dejó sus ojos enjaretando mangas jamón y corsés. Su hija, mi abuela, bordaba primorosamente puños, cuellos y cinturillas, recortándose las luengas pestañas que le hacían sombra en la labor.

Aguja y dedal fueron las herramientas con las que muchas mujeres sacaron adelante a sus familias. Siento adoración entrañable por las modistas que adecúan perfectamente a cada cuerpo las telas con pinzas, alforzas y pliegues disponiéndolos para ensalzar lo mejor y hacer desaparecer defectillos. Nada que ver con la grosería del tallaje industrial para el que las medidas son clasificaciones, no formas. 

De vez en cuando en mis cuentos me nace una costurera, no me apercibo hasta que la veo inclinada, cosiendo o cortándome la historia a su gusto. Yo la dejo hacer para ver a donde me lleva.

En “Acompasados” relato incluido en la Antología “Labios rojos, chocolate y una rosa” este oficio tiene gran protagonismo:

“... Más de una vez se confeccionó por aburrimiento modelitos de impresión. Nunca confesó que habían salido de su aguja, descosía las etiquetas de los trajes de otras temporadas y las pegaba a su creación para que las “amigas” lo creyeran hecho en atelier...”

Al fin, cosiendo y escribiendo se hila, enhebra, se juega con las tramas y los nudos.

Hilvanadora de historias me llamo por algo.

D. W

 

 


4 comentarios:

  1. Qué maravilla, Dela. Me encanta leerte. Tus letras son evocadoras para mí porque somos producto de una misma época.

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  2. Si, Puri, somos niñas de los sesenta, y asistimos sin saberlo entonces, al final de una época.

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  3. De pequeña yo iba para costurera, como para otras muchas cosas: bailarina, poeta, cantante, atleta...
    Pero para todo me faltaba la medida, siempre fui exagerada, muy buena si había que ser buena, muy mala si tocaba.
    Pero me encanta la historia de tu bisabuela, "que cosía para la calle" y de tu abuela, que tenía que cortarse las pestañas.
    Enhorabuena, Dela. Tú si que tienes la medida justa de lo escrito

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    Respuestas
    1. Pues sin medida, dando sin mesura, generosa y desprendida has salido maravillosamente, Bruji.

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