viernes, 28 de agosto de 2020

DE TERMÓMETROS, GATOS Y ESCOBAS

  DE TERMÓMETROS, GATOS Y ESCOBAS 

El mercurio sube tan alto como un suicida convencido. En días de Terrá, cuando parecen abrirse las puertas del averno, da la impresión que reventarán los termómetros salpicando de gotas argénteas a quien pille. 

Para mí nada indica con mayor precisión los grados que los gatos. Los que en invierno semejan manguitos de piel en verano se convierten en boas peludas de más de 80cm de longitud (rabo incluido).

A mayor alargamiento felino, más calor. Matemático.

Lastima no ser gata ni caber debajo del aparador. Tampoco puedo tenderme sobre el cristal de la mesa, parecería que van a amortajarme. 

La táctica felina del estiramiento y ralentización es perfecta para sobrevivir a los días infernales. Basta con no coscarse, comer poco, beber algo y dormir mucho.

Antes del aire acondicionado luchábamos contra el Terrá atrincherándonos en casa con el papay, la siesta quien pudiera, el beso al botijo y la estrategia gastronómica de ajo blanco y gazpacho. Nadie hay más valiente que quien enciende los fogones bajo temperaturas de sauna.

La mar se vuelve helada mientras arde el aire y no hay cuerpo que aguante en la playa el cocimiento al soplete.

Voy a poner una escoba de pie tras la puerta. Superstición casera infalible para despachar visitas inoportunas. A ver si el Terrá se percata y se va a donde picó el pollo.

D. W 



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