lunes, 16 de marzo de 2020

SIMPLE FUTURE

SIMPLE FUTURE
Brígido le recordó esa mañana que era su aniversario. Lo tenía programado para que se lo dijera por privado y así comprobar si su socio no gestante así nacido lo olvidaba, como siempre.
Iba caducando la primera centuria del siglo y llevaban juntos ya cuarenta años. Firmaron el contrato de sostén mutuo y procreación programada hasta que la vida los separase en 2055  cuando eran dos jóvenes licenciados en ciencias de la desinformación.
Al constituirse como binomio registrado tuvieron derecho a cubículo ampliable y ARMS, (asistente robot multifuncional sufrido) para tareas ingratas.
Al suyo le pusieron un nombre sonoro y dual porque modulaba su voz de aguda a grave según las circunstancias. Lo llamaban BB pronunciado bibi.
Después de desconectarse ambos de la Memoria Central para la que inventaban noticias se dispusieron a almorzar.
BB les había preparado la comida del día, única que se hacía desde la gran crisis del 64, langostas de campo con soja y algas, tres gajos de mandarina y los suplementos de rigor.
La parte no gestante se sorprendió al ver sobre la mesa tres probetitas de champán, caro elixir que solo se tomaba al firmar el contrato o en las fiestas del solsticio. Y cayó en la cuenta.
_”Congratulaciones binomia (así le decía cuando quería conciliar), no creas que lo había olvidado”.
_”Claro que no”. 
Su producto ya emancipado (anacrónicamente hija) llegó en ese instante, abrazando a BB y cosquilleando sus circuitos como cuando era una persona en proyecto educada sin género para evitar el retroceso hacia los tiempos del patriarcado.
El  brillante rostro del robot era el que recordaba siempre asomado a su cuna, cantándole nanas formativas. Era su pami, como llamaban todas las personas en crecimiento a sus ARMS. 
Se saludaron y bebieron el champán. Durmieron un rato los tres por efecto del alcohol, después la joven se marchó, había cumplido con la visita que todo sujeto debe hacer a sus proveedores de genes dos veces cada vuelta al sol.
El día que se inventó la vacuna de la atenuación de sentimientos y se abolieron la heterosexualidad  tóxica y el amor romántico el planeta se volvió una balsa de aceite. 
_¿Jugamos un rato, binomia mía?.
_”Sabes que soy libre...”
_Por supuesto, utilizaba el posesivo irónicamente, no como los no gestantes tóxicos de hace un siglo”.
_”Pues a mi, oye que las antiguas palabras me ponen, aunque sean totalmente inapropiadas”.
_”Será por eso probablemente, ¿tu que dices, Brígido?.
BB hablaba en andaluz por deseo de sus usufructuarios, los acentos del viejo mundo se añoraban. 
_”¡Que ozú Maria y Osé!” Y se le encendió el pilotillo púrpura. 
_”¡Vaya, ya la entraó perlilla!, el pobre se cortocircuita con cosas  de humanos, habrá que reiniciarlo”.
_”Si es lo que dice el Supremo Pensador: casi nada humano puede ser bueno” soltó el binomio nacido con posibilidad gestante. 
_”Dejémoslo descansar y celebremos el aniversario”.
Ambos se pusieron los sensores amatorios, dejándose llevar.
Sin tocarse llegaron a la vez al orgasmo.
D. W.
*Ilustrado con “El aniversario”, Chagall 1915. 
Este relato fue publicado por la revista “El Observador” el viernes 13 de marzo de 2020. 


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