viernes, 11 de agosto de 2023

ESPINACAS AL RECUERDO

 ESPINACAS AL RECUERDO

 

Cada vez que preparo espinacas refritas con ajos, pasas y piñones me acuerdo de mi amiga Ángeles. Ella decía que yo las guiso de la misma manera que lo cocinaba su madre.

La única vez que Ángeles y yo estuvimos juntas quiso el destino que fuese en su funeral. Era un día lluvioso en medio de un año seco, a principios de este maldito 2023, ubérrimo en pérdidas para mí. Echo de menos nuestras conversaciones digitales. Era también vegana y una maestra gastrónoma por lo que aprendí de ella multitud de recetas. Además, le apasionaba la cocina (yo entro en ella solo por pura necesidad).Nos reíamos mucho porque, con esto de experimentar para hacer platos sin ingredientes animales, debíamos tener cuidado de no engordar de tanto probarlos. Yo le decía: Angelita, lo que debemos tener como las avispas es la cintura, no el culo. Y ella, con esa voz grande y envolvente que traspasaba la pantalla del móvil, contestaba: Nena ¡solo se vive una vez y hay que disfrutar! No imaginábamos el poquito tiempo que nos quedaba de disfrutarnos.

Nos vemos pronto, Angelilla, que esta puñetera vida pasa en un soplo.

D. W





martes, 8 de agosto de 2023

UTILIDADES DEL GATO

 UTILIDADES DEL GATO

 

La primera y principal utilidad del gato

es su belleza.

Nadie como él adorna un escritorio 

y mucho menos una existencia.

 

La segunda, sin duda, son sus ojos 

pues nos sirven de espejo.

Ni el azogue veneciano sabe 

reflejar así el alma.

 

Como tercera utilidad sugiero

la de cazadores de moscas y

detectores de espíritus

o vecinos mal intencionados.

 

De cuarta podemos decir

que es termómetro fiable:

se estira cuando hiere el sol,

encoge si hiela el aire.

 

A la quinta disposición 

debemos la cordura,

acariciarlos sustituye con creces

a psiquiatras y psicólogos.

 

El número seis de la lista

es la compañía que regalan

(incluyendo a los que duermen

bajo el cobertor de la tierra)

 

La séptima, como es sabido,

es la más triste:

solo disponen de siete vidas

en lugar de ser inmortales.

D. W




viernes, 21 de julio de 2023

DESEO UN MILAGRO

  DESEO UN MILAGRO 

 

Decidme, golondrinas que anidáis en el alero de mi casa,

si es cierto que los campos verdes se han vuelto secarrales 

debido al fatal derrotero que ha tomado mi especie.

Vuestros ojos son límpidos, no saben de mentiras y os creeré.

 

Me gustaría oír que veis a las nubes hacerse rodetes sobre la coronilla 

para cargar cántaros con lluvia, y que se quitan el granizo de los cabellos 

con lendreras, arrojándolos a un pozo para no dañar las cosechas,

 

pero no quiero que me consoléis con mentiras piadosas,

circunspectas y cabales, sin despeinaros ni una pluma endrinada,

creando para mí el cuento de Las mil y una Utopias.

 

Os pido que escribáis encima de Parlamentos y Congresos el desastre,

aunque ya nadie sepa descifrar vuestro primigenio lenguaje,

desplazado hace siglos por los mil dialectos nacidos de la codicia.

Desear un milagro, aún no es pecado.

D. W




viernes, 23 de junio de 2023

…Y ESTO ES LA VIDA

 …Y ESTO ES LA VIDA

 

Ayer me enfrenté a una jornada de las que se ha dado en llamar agridulce, como si esa calificación tan común, tan frívolamente gastronómica no resultara ridícula.

Desde la última vez que tuve a mis hijos bajo el techo de nuestra casa han pasado dieciocho meses y ayer los pude volver a disfrutar. Sus habitaciones están casi igual que cuando ellos las dejaron. Las mantengo limpias, con la desnudez de las camas cubiertas por colchas y cojines. Una ilusión óptica para creer que cada noche las deshacen.

Ayer fui feliz 

Ayer fui desgraciada

Ayer fui consciente de que la vida son instantes 

Ayer aprendí que no somos dueños de nada

Ayer fui a dar un pésame. 

La pérdida reciente de una persona noble a quien apreciaba sobremanera y qué, por edad, hubiera podido ser mi hijo, ha revelado mi vulnerabilidad. No tengo un paraguas milagroso que proteja a los míos. Nadie lo tiene.

Ayer, siempre parece que fue ayer cuando fue todo.

D. W




viernes, 2 de junio de 2023

RECURRENCIA

 RECURRENCIA 

 

Cada cierto tiempo acude a mis párpados el mismo sueño. Puede variar algo, pero el escenario es siempre una playa. La encuentro de forma casual, cuando voy perdida por una ciudad que es la mía sin serlo. Vuelvo una esquina y aparece el mar. 

En la ensoñación de anoche iba vestida de invierno, hasta con abrigo tendido al brazo. Y un bolso color morado oscuro, favorito y por eso ya algo gastado. Acercándome al agua no hundí los pies como otras veces, sino que procuré no caerme al agua debido a que el camino se había convertido en vereda estrecha, sintiendo ceder la arena bajo mis pisadas. 

Al levantar los ojos, la vista de la bahía se ofreció a ellos, pero difuminada por los bordes, al modo de vieja postal tomada con vaselina aplicada alrededor de la lente, truco fotográfico antiguo.

Junio me llega cada año de improviso, aunque mayo lo vocee treinta y unas veces con su voz de papel, y me trae, sin falta, un tozudo resfriado. Es hora de cambiar de ventana al cóleo, pues tampoco a él le gusta tomar el sol.

Mientras contemplaba el paisaje onírico oía, muy a lo lejos, una canción veraniega de la que no podría reproducir la letra. Cantos de sirena, quizás.

Es junio de nuevo, y me siento perdida.

D. W




jueves, 25 de mayo de 2023

UN BLANCO SAINETE

 UN BLANCO SAINETE

Recuerdo que me desperté temprano, pensando en la tarta de mantequilla azucarada que mis padres habían encargado en la Confitería del Joaquín. Y en el chocolate que la acompañaría, servido en una taza de bordes dorados y platito a juego donde podía leerse Mi Primera Comunión. 

Como a Jesús hay que recibirlo en ayunas, hube de someterme al acicalamiento propio de primeriza comulganta con el estómago vacío. Para la ocasión, mi madre le había pedido a una parienta peluquera que viniera a arreglarme. Mi progenitora siempre se quejaba de que a ella no supieron sacarle todo el partido al vestirla de novia y quería desquitarse conmigo del trauma. Para ello no dudó en encasquetarme un postizo bien cardado encima de la coronilla en el que la peinadora entremetió una diadema de flores y brillos en forma piramidal. Desde lo alto del coco salía un velo de tul ilusión (la de mi madre, que no la mía) salpicado de las mismas protuberancias que la diadema.

Yo observaba mi transformación en el espejo del ropero de mis abuelos, mientras estos lloraban a moco tendido porque sonaba en bucle en el pikú la canción de Juanito Valderrama Mi niña estaba haciendo su primera comunión.

Sobre la camiseta y las bragas de perlé (que dejaban la tierna piel estragada) me pusieron una enagua larga y encima un cancán, rígido cual tela de gallinero. Por fin, el vestido de organdí, con cuello pegado a la garganta y cintura ceñida con tremendo lazo zapatero por detrás. En las manos, guantes, el rosario de la bisabuela y el devocionario de (imitación) nácar. 

¡Parece un novia, qué guapa está! decían las vecinas (antes, en los barrios, todos éramos una gran familia)

Tras varias horas de incienso y nervios por fin terminó la ceremonia. Sería media mañana y yo no había tomado nada desde la noche anterior, pero aún quedaba pasar por las casas de los conocidos para regalarles la estampita del recordatorio a cambio de unos cuartos que mi madre guardaba en mi limosnera, que, para quien no lo sepa, es un bolso de tela, indispensable en el trousseau. Como mis contactos no debían ser muy pudientes junté más chatarra que si hubiera estado mendigando en la puerta de la iglesia y mi cuerpecillo de seis años se escoraba hacia la izquierda. 

Todas las penas se me olvidaron al llegar a mi casa y ver al Joaquín trayendo en equilibrio la tarta de cuatro pisos culminada por una feísima muñeca de plástico, que ahí se lució el pastelero. 

Mientras las mujeres ponían la mesa para por fin desayunar y los hombres fumaban en el patio, mis primas, mayores que yo, me trajeron un vaso de tubo lleno hasta el borde de vino moscatel diciéndome que como no había comulgado bajo las dos especies debía beberlo porque si no iba a ir al infierno. Asustada y para eludir tan terrible porvenir, lo probé y en notándolo rico, empujé el vaso hacia arriba, alunarando de manchas rosas el traje. El efecto, dado mi ayuno, fue instantáneo.

La regañuza sería de órdago, pero no la recuerdo. Las zurramangonas de mis primas se hicieron las lilas, claro, y yo lloraba, pues veía a la tarta como una torre blanca que no paraba de moverse. Me dio un mareo y caí al suelo a pesar de que una de mis tías me agarró del postizo para evitarme el hocicazo, quedándose el pelucón y el historiado velo en sus manos. Lástima que ya se había ido el fotógrafo pues debió ser una bonita estampa.

La tarta, ni llegué a probarla.

D. W

*Fotografía inspiradora para el cuento sacada de un “meme” de internet 




 

 

 

jueves, 18 de mayo de 2023

“LA PARTE EXTRAÑA” (ANDREA CENTENO)

 “LA PARTE EXTRAÑA”

 

Recibo este recopilatorio de cuentos de manos de su autora, Andrea Centeno, argentina asentada en Brasil, periodista y escritoraamiga y por siempre compañera de letras amadrinadas por Rosa Montero. Abro la portada y me encuentro la hermosa dedicatoria y tras ella, los cuentos, ensartados unos con otros como preciosas cuentas de un collar.

El año pasado tuve el placer de leer su primera novela Nadie me llevará flores, en la que ya se apreciaba la maestría que despliega ubicando a los personajes y urdiendo las tramas hasta trenzarla en un más que acertado final.

La parte extraña (Equidistancias 2023) es el título del volumen que reúne catorce historias con el hilo conductor de sabores y olores allende el Atlántico. Las palabras nos llevan a lugares exóticos para un europeo, pero las situaciones, a pesar de ser límites, pueden ser universales. En todas partes hay muchachas que se pliegan hasta partirse a las costumbres familiares. Niñas que no se quieren y creen no ser queridas. Parejas deshilachadas, mujeres recompuestas, adolescentes escondidas de sí mismas. Parientes ovejas negras que suelen ser las de alma más blanca. Tratos oscuros protegidos por muros. Piscinas de agua putrefacta cuyo olor espanta a los curiosos y deja a salvo un gran secreto. Criaturas extrañas, sin duda, criaturas espléndidamente dibujadas.

Andrea ha escogido la trimilenaria ciudad de Cádiz para presentar estos cuentos y será este jueves, diecisiete de mayo, bajo el auspicio de la diosa primavera y en la Fundacion Carlos Ory

A principios de semana, Andrea visitó Málaga (dónde por la premura del tiempo no se pudo organizar la presentación) y nos conocimos en persona después de casi cuatro años de amistad virtual. Almorzamos junto a un bonito grupo de amigos escritores ¡Qué emoción poder abrazarnos! 

*El libro de relatos La parte extraña está disponible en librerías y Amazon. No tarden en comprarlo. No sería extraño que se agote enseguida y deban esperar a la segunda edición.

D. W




 




MAMÁ DELA

    MAMÁ DELA Mis brazos habían olvidado el contorno de un recién nacido, pero fue rodear a mi nieto y la memoria recuperó la medida exact...