miércoles, 11 de marzo de 2020

ERROR DE EMBALAJE

ERROR DE EMBALAJE 
Me encuentro a una conocida perdida hace años que me invita a un café. Me da cosa negarme porque la intuyo nerviosa, con ganas de hablar así que aparco mis asuntos y la sigo.
Entramos en la cafetería, hace destemplanza en la terraza callejera, acomodándonos en un rincón discreto.
Ella pide una tila con dos sobres y yo también. “¿Nada más?” pregunta solícito el camarero, “Bueno, si, un mollete con aceite que no he desayunado” pide mi encontrada.
Después de los “¿como estas?” de rigor empieza a hablar erráticamente hasta que llega lo pedido, luego hace pucheros y se pone a llorar.
_”Niña, ¿que te pasa?” Inquiero preocupada. 
Se sorbe los mocos dando un mordisco al pan. El aceitillo le chorrea por las comisuras antes que los lagrimones se despeñen barbilla abajo. Gimotea con la boca llena.
_”Que mi hijo se ha echado novia... que no es ni hombre ni mujer, que no se ni como se le dice a “eso”. ¡Adiós a los nietos y a casarse como Dios manda!, porque yo no voy a ir a esa... boda,  esa... ¡atrocidad!...”.
Sigue diciendo cosas que me dejan asombrada. ¡Pero si era la progre del barrio!. Claro que no es lo mismo cuando la modernez le toca a una.
Me bebo la tila mientras pienso como contestarle sin decirle que es gilipollas. En mis revisiones del reuma comparto sala de espera con pacientes para cambio de sexo. 
Las veo allí, algunas con su madre otras con amigas, asustadas y dispuestas a pasar por filtros que le autoricen una operación más, recetas de hormonas... Esperanza.
Los pañuelos son estupendos para ocultar la nuez chivata y el poco pecho. La voz, la altura, la fina cadera los delata.
Siempre me sorprende lo maravillosamente que van calzadas. Tacones altísimos como reivindicación de la feminidad exterior negada por Natura. Esta se equivocó al embalar sus almas, si ahora hay remedio bendito sea.
Recordé “La chica danesa”.  A todas ellas les deseo mejor destino, para mi son más mujeres que la que tengo delante, lloriqueando sin parar de tragar e incapaz de apoyar la decisión de su propio hijo, aunque la crea errada. 
Por el puto que dirán.
Me levanto y simulo prisa. Ella se queda descolocada.
Pago en la barra.
Mi encontrada ya tiene bastante con su miseria moral. 
D. W. 
*Este relato fue publicado por la revista “El Observador” el viernes 6 de marzo de 2020. 

lunes, 9 de marzo de 2020

PRIMERA Y ÚLTIMA

PRIMERA Y ÚLTIMA    (1950)
En su casa trabajaba bordando ajuares para uno de los más exquisitos comercios del ramo.
Le llevaban los lienzos ya cortados. Hilo, holanda o felpa se convertían por la gracia de sus manos en prendas extraordinarias.  
Desde las seis de la mañana hasta mediodía pasaba dándole al pedal de la máquina de coser, acompasando el triquití / triquitó   con el bullir del puchero puesto a la lumbre.
Luego echaba un lienzo sobre la labor y emprendía los quehaceres domésticos. 
Remangada limpiaba la ventana que daba al corredor mientras canturreaba zarzuelas con voz entrecortada por el esfuerzo. 
Al mover los torneados brazos se agitaban sus senos y las redondeces de las nalgas. Alzada sobre los tacones de garrucha, con la falda de capa ciñendo las caderas parecía una diosa proletaria.
Un vecino anciano siempre la requebraba:  “Paquita, ía, que hacendosa é osté”.
Ese día subiendo las escaleras la encontró tan hermosa  que le salió del alma decirle, “¡Chiquilla que bien le sienta esa farda!”.
Su esposo que justamente venía detrás oyó la galantería.
Nada dijo pero cogió a Paquita del brazo arrastrándola dentro de  la vivienda, cerrando la puerta tras ellos.
Con faz desencajada la apabulló “¿que tienes con er vieo?”.
_”¿Estáh chalao, que voy a tené? ¡ná!”.
_”¡Mentira!”, gritó muy alto cerca de su cara, salpicándola de rabia y saliva, anudando sus manos al cuello y apretando con fuerza. Ni la mirada de asombro más que miedo de esos ojos que  tanto decía amar le paraban.
Jadeaba la mujer hasta que la rabia se impuso al estupor. 
Nunca la había tratado así.
Paquita le sacaba una cabeza y era fuerte, así que le dio un empujón y lo tiró de culo.
Sobre el damero de baldosas quedó el hombrecillo.
Del costurero sacó las tijeras de sastre, grandes como las tenazas de un demonio, levantándolas sobre él.
_”¡Como me guervas a poné la mano encima te la jinco, por mih muerto!”,  escupió besándose los dedos en cruz.
Una amazona no hubiese tenido más arrojo. 
El vencido, más avergonzado que furioso, avanzó a trompicones  hacia la puerta, al abrirla encontró medio corralón apiñado fuera. 
Ella, recomponiéndose, lo despidió como si nada.
_”... Que no se te orvíe lo que teencargao. ¡Con Dió!”.
Y volviendo el espléndido pandero a sus vecinos siguió limpiando los cristales. 
D. W. 
*Este relato fue publicado por la revista “El Observador” el viernes 6 de marzo de 2020
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sábado, 7 de marzo de 2020

ARTEMISIA GENTILESCHI

ARTEMISIA GENTILESCHI   (1593-1654)
Quien tenga el placer de visitar la Gallerie degli Uffizi en Florencia se encontrará frente a un cuadro que de primeras atribuirá a Caravaggio, un “Judit y Holofernes” sobrecogedor, obra de una mujer.
Artemisia nació en el mejor lugar y época para el Arte: la Roma de finales del Renacimiento. 
Su padre, el pintor Orazio Gentileschi, apreciando en ella cualidades la dejó ser aprendiza en su taller.
A los diecisiete años pintó un extraordinario “Susana y los viejos”, ante él Orazio reconoció que el talento de Artemisia superaba no solo al de todo el alumnado sino también al suyo.
Decidió buscarle el mejor maestro a pesar de que entonces era impensable que una mujer ejerciera tal oficio.
El escogido fue un reputado pintor llamado Tassi que accedió a darle nociones académicas, violándola durante una de ellas. 
Artemisia gritó y luchó pero cuando llegaron los vecinos el crimen estaba perpetrado.
Juraba el crápula que ella lo sedujo, “¿acaso una mujer decente toma clases de pintura?”, atreviéndose a proclamar que el profundo afecto que unía a padre e hija no era únicamente filial.
 Orazio denunció al infame. Las leyes disponían que el causante reparara el daño casándose con su víctima cosa que rechazaron.
Durísimo fue el juicio que se prolongó siete meses durante los cuales la joven tuvo que someterse a vergonzosos exámenes ginecológicos para demostrar que hasta entonces había sido virgen, incluso le tomaron testimonio bajo tortura para comprobar que no mentía.
Ganaron el pleito pero, gracias a sus poderosos contactos, Tassi sólo fue condenado a cinco años en destierro. 
La reputación de Artemisia quedó dañada y su padre decidió emigrar a Florencia donde siguieron pintando. 
Allí concibió el cuadro con el que empieza el relato tal vez como catarsis de la violacion sufrida. Holofernes tiene los rasgos del canalla y Judit los suyos, muy distinta a la pudorosa Susana pintada tres años antes.
Algunos historiadores aseguran que el vigoroso trazo de Artemisia nació por venganza obviando que ya antes era una artista consumada. 
Al igual que otros creadores marcados por desgracias o enfermedades expresó su genialidad a pesar de ello no por su causa.
Su obra es, en palabras de sus contemporáneos: “Un prodigio,  más fácil de envidiar que de imitar” pues confería a sus modelos  femeninos la credibilidad carnal de su propia condición. 
Vivió 63 años, se casó, tuvo hijos, amantes. Fue amiga de Galileo, admirada por los Medicci y la primera mujer admitida en la Accademia di Arte del Disegno en Florencia actual Academia de Bellas Artes. 
Viajaba sola, negociando con hombres el precio de sus cuadros  pues su esposo, al que abandonó, se reveló despilfarrador y putero. Fue libre y poderosa en una época hostil a la mujer.
Tras su muerte cayó en olvido, incluso atribuida su obra al padre hasta que a mitad del siglo XX el movimiento Feminista la convirtiera en SÍMBOLO CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO. 
Representó siempre a mujeres fuertes, capaces de romper la rueda del martirio como Santa Catalina.
Sirva mi humilde homenaje de hoy para recordarla.
D. W. 

jueves, 5 de marzo de 2020

¿QUÉ (CON O SIN COÑO) ES SER MUJER?

¿QUÉ (CON O SIN COÑO) ES SER MUJER?
Este 8M estamos moradas por dentro y por fuera, no solo porque la violencia de género y las desigualdades sociales  continúen sino por la escisión del partido feminista.
Dividas por la abolición primero y la ley trans después han dicho que este año no asistirán a la manifestación. 
Lidia Falcó, su presidenta por méritos, lo anuncia por televisión.
En plató Cristina Fallarás y Elsa Ruiz, colaboradora transexual del programa que la requiere, le hacen esta pregunta:
“¿Qué es ser mujer?”
Lidia no titubea: “la que nace con pechos y vagina”.
La mesa de debate se revoluciona. La persona trans dice que ella se siente mujer a pesar de haber nacido con pene. 
Lidia sentencia: “sentirse no es ser”.
Esta semana dejé de seguir a una conocida feminista. Entré en su foro al leer: “la ley trans perjudica a las mujeres, es más las anula, por ejemplo: a una persona la ingresarán en una cárcel de mujeres u hombres según el género que declare tener. Eso, sin necesidad de afeitarse la barba”.
Comenté que me parece lógico que alguien que se considere y  comporte como mujer comparta ámbitos de mujeres.
Me cayó la del pulpo siendo tachada por, al menos tres de las participantes de “chantajista moral, sexista, llorona, y sirvienta  que besa el culo a los hombres...” entre más lindezas.
La dueña del cotarro no intervino para impedir insultos, aunque otras tres si coincidieron con mi postura.
Como no quise ponerme a la bajura de tan reputadas feministas opté por largarme y denunciar por incitación al odio.
¿Meteríais a Bibiana Fernández en una cárcel de hombres?,  ¿temerías que ella o cualquier otra persona transexual o mujer reasignada os metiera mano?. ¿Os sentiríais incómodas con ellas en un servicio público o gimnasio?. 
Yo las considero mujeres, las trato y denomino como a tales. No  se me ocurriría decir jamás: “no quiero lesbianas cerca porque me pueden agredir sexualmente”. Aunque tengan vagina las excitan las féminas. Pero no se contempla que ellas puedan molestar a otras mujeres aunque seguro que habrá acosadoras.
He de decir que ante mi argumento de “¿que haríais si tuvierais un hijo trans?” me respondió una que “a ellas” nunca les ocurrirá tal cosa porque educan niños sin género que no tendrán que mutilar su cuerpo para halagar al patriarcado”.
A ‘los otros” los “fabricamos” las desgraciadas que estamos obnubiladas por él. 
Francamente creí estar leyendo a voxeras. Sobre todo a una que preguntó tres veces el por qué cubría la SS la operación de “esos”. Puriticas fascistas, nazis sin el femi delante, que el fascismo si que no tiene género. El feminismo es igualdad no homofobia. 
Encarcelar a una mujer trans con hombres es como echar un pez de colores en una pecera de pirañas. Crear un ghetto para ellas es condenarlas al ostracismo. Deben estar con mujeres que es lo que son. 
Que hay quien tiene un jigo gordo entre las piernas y el corazón seco. 
D. W. 


martes, 3 de marzo de 2020

AMO

AMO
“La semana pasada llovió mucho y Amo no vino. Tenemos hambre, sed no porque los bidones de agua verdosa se han llenado por las goteras. 
Nos acurrucamos para olvidarnos del frío aunque estamos ya tan nerviosos por el encierro que acabamos peleándonos.
Luchamos por el trozo del chamizo donde da el sol, todos no cabemos y los más fuertes defienden el sitio a dentelladas.
Oímos el coche de Amo. Nos abren las puertas, nos amarran a un palo y nos enganchan tras el vehículo. Otras veces nos meten en un chenil con ruedas y varios pisos y nos llevan muy lejos.
Cuando nos sueltan corremos como locos. Hay multitud de olores. También ruidos fuertes de las escopetas. Los Amos hablan muy alto y beben de botellas que sacan de su chamarreta.
Al volver casi siempre falta algún hermano. No lo buscan porque Amo dice “mas hay de su casta que de la nuestra”. Además las hembras no dejan de parir y nunca mengua la rehala.
Hoy he estado torpe, me he doblado una pata al llevarle el conejo al Amo. Me dieron ganas de devorarlo pero debo esperar al rancho si no quiero probar sus botas.
Llegamos a “casa” ávidos por comer pan duro, hoy aumentado con arroz del que ha sobrado a los Amos.
Aunque casi todos tenemos nombre nos llaman por silbidos. A mi me ha dicho, “¡Eh tú, ioputa, ven pa cá!”.
Me toca la pata y aulló de dolor. Amo me sube al coche, quizás  me lleve a curar.
Bajamos y me pasa una cuerda por el cuello. Me acaricia y es tan  agradable que mi cola se mueve de placer. Nunca me había sentido así.
“Has servido bien pero la has cagao tío”, (yo no entiendo por qué me dice tío, me puso Entregáo de nombre). “Te va a costá cara la bulla”.
Siento la áspera cuerda apretando mi cuello. Amo me ha izado con ella y quedo colgado de la rama de un árbol.
Mis patas apenas tocan el suelo, ¡me asfixio!.
Pasan muchas horas y no puedo más. El castigo no acaba aunque  lo merezco por no haber cumplido.
Ya solo siento el olor de mis orines.
Amo no volverá”.
Dela Uvedoble
*Este relato fue publicado por la revista “El Observador” el lunes 2 de marzo de 2020. 

lunes, 2 de marzo de 2020

BLAS INFANTE

BLAS INFANTE
Breve nombre para gran personalidad.
Me ciño a escribir sobre su sentir humanamente animalista.  
“El hombre cruel con los animales lo será también con los mismos hombres. La crueldad es siempre una cosa misma, aún cuando cambie su objeto”, reza la IX norma de sus  “Mandamientos de Dios en favor de los animales”.
Dejó escrita para los niños que entonces gustaban de usar el tirachinas para abatir aves “La plegaria de los pájaros”,  explicándoles dulcemente por qué no deben hacerlo. 
En los años veinte se colocaron azulejos con esa oración en la puerta de los colegios. Hoy día debiendo estar en todos los centros de enseñanza solo se conserva en seis. 
Se postula antitaurino en el poema “Sobre el toro de lidia” y  ominosa fue su muerte como la del bravo en la plaza, fusilado en una cuneta en agosto del 36, sin juicio ni sentencia, junto a otros dos detenidos.
Cuatro años después de matarlo el Tribunal de Responsabilidades Políticas lo condenó a muerte por: “...formar parte de una candidatura revolucionaria y significarse como propagandista de un partido regionalista andaluz”.
Impusieron una multa a su familia tras el asesinato infame y la  sentencia surrealista.
A los acaparadores no convenía su justa idea de que los recursos del Planeta son propiedad de la humanidad siendo todos responsables de cuidarlo. La propiedad privada es respetable, los bienes de la Naturaleza son herencia en condominio.  
Temo que su mensaje haya quedado reducido a un día de fiesta en el que colegios y peñas hacen un almuerzo típico andaluz.
Blas Infante quiso desterrar de Andalucía crueles tradiciones que la embrutecen porque la amaba y la quería LIBRE E INSTRUIDA. 
Cuando el humano aprenda a respetar animales y entorno...
Lo demás vendrá por añadidura.
Dela Uvedoble 
*Este relato fue publicado por la revista “El Observador” el lunes 2 de marzo de 2020. 

BIEN A MANO

BIEN A MANO
Mientras desayuno pongo la tele que no veo. Así oigo de pasada que en un pueblo de Cataluña quieren convertir una nave que fuera en su día parque de bolas infantil en Tanatorio.
Los vecinos se oponen porque se encuentra en pleno centro, casualmente goloso lugar inmobiliario, por donde pasan todos los festejos señalados y estar rodeado de colegios, bares y comercios.
Es comprensible lo que aducen sobre la “falta de respeto a los difuntos y dolientes”, el duelo con el soniquete de fondo de la sardana no es de recibo. Además el complejo comparte patio con una agrupación de Castellers. ¡Toma del frasco, Carrasco!.
Por supuesto nadie está dispuesto a trasladarse al extrarradio para asistir al carnaval o Semana Santa pero sí para despedir a un finado que, si no es familia, se emplea más tiempo en el trayecto de ida y vuelta que en dar el pésame.
Sería cómodo hacer el cumplimiento y al salir encontrarse un pasacalle o el brillante escaparate de una perfumería. La vida sigue, no espera ni extraña a nadie. En el fondo es tan puñetera como su antagónica aunque vaya de guay.
Los oriundos están de cacerolada pidiendo al Ayuntamiento que les ceda el susodicho para Asociación de Vecinos Vivos, que no quieren ver pasar coches negruzcos ni oler a barbacoa eterna. 
Total, a los fallecidos se les puede dejar en cualquier sitio, si es solo una noche y sin viaje de vuelta...
Mejor no tomarse la vida como la cena de los domingos que tiene regusto a última voluntad presidiaria.
Será curioso ver qué intereses priman y al final quién carga con los muertos.
D. W. 

MAMÁ DELA

    MAMÁ DELA Mis brazos habían olvidado el contorno de un recién nacido, pero fue rodear a mi nieto y la memoria recuperó la medida exact...